Castel Gandolfo ha sido durante años un lugar especial para los polacos, principalmente por la presencia de san Juan Pablo II, pero también por vínculos históricos y espirituales más antiguos con Polonia. Así lo recuerda el padre Tadeusz Rozmus SDB, salesiano y párroco de Castel Gandolfo.
Según el padre Rozmus, Castel Gandolfo tiene “grandes tradiciones relacionadas, entre otras cosas, con la presencia de san Juan Pablo II”, quien visitaba con frecuencia el lugar y pasaba allí las fiestas. “La gente lo recuerda muy a menudo, especialmente al hablar de la Navidad y de su presencia aquí”, señala.
El sacerdote subraya que Castel Gandolfo y toda la región de Castelli Romani atraen a habitantes de Roma y de sus alrededores que buscan una atmósfera diferente, especialmente en el tiempo festivo. “Castelli Romani tiene un clima muy particular”, afirma.
En la actualidad, la presencia regular del papa León también marca la vida local. Como explica el párroco, el Pontífice “llega cada semana el lunes por la tarde y regresa el martes por la tarde”, participando en diversas iniciativas, entre ellas actos culturales en la Escuela Pontificia de San Pablo VI. La semana pasada, la parroquia, junto con una orquesta y el alcalde, pudo saludar al Papa y agradecerle su contribución a vivir las fiestas en Castelli Romani.
Los vínculos de Castel Gandolfo con Polonia también tienen una dimensión histórica y simbólica. En la capilla papal del Palacio Apostólico se conserva una imagen de Nuestra Señora de Czestochowa. También hay referencias a la guerra polaco-soviética de 1920, vinculadas a la figura del padre Ignacy Skorupka, que remiten a la experiencia de Achille Ratti, futuro papa Pío XI, quien fue nuncio apostólico en Polonia. Todo ello se completa con el recuerdo de las numerosas estancias de san Juan Pablo II en Castel Gandolfo.

Foto: padre Paweł Rytel-Andrianik / Family News Service
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